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Los microorganismos son entidades microscópicas presentes en el ambiente, los alimentos y el cuerpo humano. Incluyen bacterias, hongos y protozoos; los virus se estudian junto a ellos, aunque necesitan una célula huésped para multiplicarse. Comprender qué microorganismos son beneficiosos o dañinos ayuda a distinguir la microbiota y los probióticos de los agentes que causan infecciones. Explicamos qué microorganismos son beneficiosos para el ser humano, cuáles son los microorganismos dañinos para el ser humano, qué hacen los microorganismos en nuestro cuerpo y cómo reducir los riesgos.

Con estas imágenes de microorganismos beneficiosos y perjudiciales puedes reconocer algunos ejemplos habituales.
Para comprender cuáles son los microorganismos, qué funciones cumplen y qué hacen los microorganismos en el interior de nuestro cuerpo, conviene diferenciar los principales grupos estudiados en microbiología. No todos tienen la misma estructura ni se relacionan del mismo modo con las personas. Esta clasificación ayuda a valorar qué microorganismos son beneficiosos o dañinos según la especie y el contexto:
Las bacterias: son organismos unicelulares. Muchas forman parte de la microbiota, intervienen en ciclos naturales o se utilizan en la elaboración de alimentos; otras pueden causar enfermedades.
Los virus: son agentes infecciosos acelulares que contienen material genético. No pueden multiplicarse por sí mismos y necesitan utilizar la maquinaria de una célula huésped.
Los hongos microscópicos: incluyen levaduras y mohos. Algunos participan en fermentaciones o en la descomposición de materia orgánica, mientras que otros pueden provocar alergias, intoxicaciones o infecciones.
Los protozoos y otros parásitos microscópicos: pueden vivir libremente o depender de un huésped. Algunas especies son inocuas y otras causan enfermedades, como la malaria o la amebiasis.
Los microorganismos beneficiosos para el ser humano pueden formar parte de la microbiota normal o utilizarse en productos concretos. Entre los beneficios de los microorganismos se encuentran la participación en la digestión, la producción de determinadas vitaminas y la competencia con especies potencialmente patógenas. Los probióticos, por su parte, son microorganismos vivos destinados a aportar un beneficio cuando se administran en cantidades adecuadas. Sus efectos dependen de la especie y de la cepa, por lo que no todos actúan igual ni sustituyen un tratamiento médico.
Estos cinco ejemplos permiten entender mejor qué se considera un microorganismo beneficioso o potencialmente útil:
Lactobacillus acidophilus: algunas cepas se emplean en alimentos fermentados y suplementos. Pueden contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, aunque los efectos clínicos deben atribuirse a cepas concretas y no a toda la especie.
Bifidobacterium: varias especies habitan de forma natural en el intestino y algunas se incorporan a productos probióticos. Participan en la fermentación de ciertos componentes de la dieta.
Streptococcus thermophilus: es una bacteria láctica utilizada habitualmente junto con otras especies en la elaboración del yogur y contribuye a la fermentación de la lactosa.
Lactococcus lactis: se utiliza en la producción de quesos y otros alimentos fermentados porque transforma azúcares en ácido láctico.
Saccharomyces boulardii: es una levadura empleada como probiótico en determinados productos. Su utilidad depende de la indicación, la dosis y la situación de la persona.
Expresiones como microorganismos buenos sirven para divulgar el tema, pero son simplificaciones. Una misma especie puede incluir cepas con comportamientos distintos, y un microbio útil en un proceso alimentario no tiene por qué producir un beneficio dentro del organismo. Por eso, al comparar microorganismos beneficiosos y perjudiciales y determinar qué microorganismos son beneficiosos o dañinos, es importante atender a la especie, la cepa, la cantidad y el contexto.
Los beneficios del reino monera para el ser humano son indiscutibles. La fermentación utiliza el crecimiento controlado de microorganismos para transformar componentes de los alimentos. Sin embargo, un alimento fermentado no es automáticamente probiótico: para recibir esa consideración, sus microorganismos vivos deben estar bien identificados y contar con evidencia de un beneficio concreto. El procesado y la conservación también influyen al determinar qué microorganismos son beneficiosos o dañinos.
Estos son algunos alimentos con microorganismos beneficiosos para la salud:
Una dieta equilibrada debe priorizar la variedad de alimentos, las frutas, las verduras, las legumbres y otras fuentes de fibra. Los alimentos fermentados pueden formar parte de ese patrón, pero no garantizan por sí solos una salud intestinal óptima. En personas con enfermedades graves, defensas bajas o necesidades clínicas específicas, el uso de suplementos probióticos debe consultarse con un profesional sanitario.
Para distinguir qué microorganismos son beneficiosos o dañinos, no basta con conocer su nombre. Los microorganismos dañinos para el ser humano son aquellos capaces de causar una infección, producir toxinas o deteriorar alimentos en determinadas condiciones. También se denominan microorganismos patógenos o perjudiciales. Que una especie pueda causar enfermedad no significa que todas sus cepas produzcan siempre el mismo efecto. Los que pueden resultar más dañinos son:
Streptococcus pneumoniae: puede causar otitis media, sinusitis, neumonía, meningitis e infecciones de la sangre. Algunas cepas presentan resistencia a uno o varios antibióticos, por lo que el tratamiento debe basarse en la valoración clínica y, cuando corresponde, en pruebas de sensibilidad.
Haemophilus influenzae: puede ocasionar infecciones leves, como otitis, y otras graves, como neumonía, meningitis o infección del torrente sanguíneo. A pesar de su nombre, esta bacteria no causa la gripe, que es una infección vírica.
Helicobacter pylori: coloniza la mucosa del estómago. La infección crónica puede producir gastritis y úlceras pépticas y aumenta el riesgo de determinados cánceres gástricos, aunque muchas personas infectadas no presentan síntomas.
Como ejemplos de 5 bacterias perjudiciales para el ser humano pueden citarse las siguientes:
Hablar de microorganismos buenos y malos ayuda a introducir el tema, pero la realidad es más compleja: la mayoría de los microbios del entorno no provocan enfermedades y algunos son esenciales para los ecosistemas o la microbiota. Para saber qué microorganismos son dañinos, hay que valorar su capacidad para infectar, producir toxinas, transmitirse y superar las defensas del huésped.
Las infecciones se clasifican según el agente que las causa. Algunos ejemplos habituales son:
¿Cómo prevenir las infecciones causadas por microorganismos?
La prevención comienza con hábitos de higiene proporcionados. Conviene mantener una buena higiene bucal, limpiar las uñas sin dañar la piel, cubrirse al toser o estornudar y evitar compartir objetos personales cuando existe riesgo de transmisión. También es importante seguir los calendarios de vacunación y las recomendaciones sanitarias aplicables a cada edad y situación.
El lavado de manos con agua y jabón es especialmente importante antes de preparar alimentos y antes de comer, después de ir al baño, después de toser, estornudar o sonarse y cuando las manos están visiblemente sucias. Si no están visiblemente sucias y no se dispone de agua y jabón, puede utilizarse una solución hidroalcohólica con al menos un 60 % de alcohol.
El descanso adecuado, la actividad física y una alimentación equilibrada contribuyen al mantenimiento general de la salud, pero no impiden por sí solos todas las infecciones. Ante fiebre persistente, dificultad para respirar, deshidratación, confusión u otros síntomas intensos, es necesario solicitar atención sanitaria.
También debemos mantener la higiene en nuestros hogares, separar los alimentos crudos de los cocinados, conservarlos a temperaturas seguras y lavar bien los alimentos cuando corresponda. Estas medidas reducen la exposición a microorganismos perjudiciales sin caer en la idea errónea de que es posible o deseable eliminar todos los microbios del entorno.
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