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¿Quién no ha tenido en sus manos un cubo de Rubik? Muchas personas han buscado los movimientos adecuados para armar este rompecabezas mecánico tridimensional, creado en 1974 por el profesor de arquitectura húngaro Ernő Rubik. En un principio se conoció como cubo mágico y, años después, pasó a comercializarse internacionalmente con el nombre de su creador.
¿Sabes qué es un cubo de Rubik o cuántos colores tiene el cubo de Rubik? El modelo clásico cuenta con seis colores: el blanco, el rojo, el azul, el naranja, el verde y el amarillo. Su mecanismo interno permite girar cada capa de forma independiente, lo que genera distintas combinaciones. El propósito de este rompecabezas es conseguir que cada cara quede formada por un solo color.
La versión original del cubo de Rubik es la de 3 × 3 × 3. También existen modelos como la Venganza de Rubik, de 4 × 4 × 4, y el Cubo del Profesor, de 5 × 5 × 5, además de las versiones de 6 × 6 × 6, 7 × 7 × 7 y otros tamaños.
Si quieres aprender cómo armar un cubo 6 × 6 o conocer para qué sirve el cubo de Rubik, lo más recomendable es empezar con el cubo de Rubik 3 × 3.
Para aprender cómo armar el famoso cubo de Rubik y realizar los movimientos adecuados, es recomendable conocer las diferentes piezas que lo conforman. Este rompecabezas está compuesto por tres tipos de piezas: los centros, las aristas y las esquinas.
El cubo tiene así 26 piezas visibles. Veinte de ellas —las aristas y las esquinas— pueden cambiar de posición, mientras que las seis restantes son los centros.

Ahora que ya sabes cuántas piezas visibles tiene un cubo de Rubik, es probable que te estés preguntando por las capas del cubo de Rubik. El modelo 3 × 3 está compuesto por tres capas: la superior, la central y la inferior. En un método básico por capas se trabaja de la siguiente manera:
En la actualidad, además del cubo de Rubik tradicional, podemos encontrar otros tipos de cubos de Rubik y rompecabezas de giro relacionados. Algunos de los más conocidos son:

Este tipo de rompecabezas de giro se parece al cubo de Rubik original. Sin embargo, se diferencia del diseño tradicional porque un cuboide puede tener un número distinto de capas en cada uno de sus tres ejes, mientras que un cubo regular mantiene las mismas dimensiones.
Por ejemplo, el cubo original es de 3 × 3 × 3 y existen otras versiones regulares de 4 × 4 × 4 o 5 × 5 × 5. En cambio, un cuboide puede tener dimensiones de 2 × 2 × 3, 2 × 4 × 6 o 3 × 3 × 1, entre otras.
Con los Morphix, la forma exterior del rompecabezas empieza a cambiar. Los modelos de esta familia suelen adoptar una apariencia tetraédrica y pueden deformarse mientras se mezclan. Se encuentran en diferentes tamaños, entre los que destacan:
Lo que hace destacar a los Morphix no solo es su forma original, sino también la manera en que cambian de apariencia durante los movimientos. El Pyramorphix, la variante más sencilla de esta lista, cuenta con 136.080 posiciones posibles; esta cantidad aumenta considerablemente en los modelos de mayor tamaño.
Entre los rompecabezas de giro con forma de tetraedro se encuentra el Pyraminx. No se trata de un cubo triangular, sino de un puzle con cuatro caras triangulares.
Fue creado por el diseñador e inventor Uwe Meffert alrededor de 1970. El modelo estándar presenta 933.120 posiciones y cualquier configuración puede resolverse en un máximo matemático de once movimientos bajo la métrica empleada para realizar ese cálculo. Esto no significa que una persona principiante vaya a resolverlo habitualmente con esa cantidad de giros.
Una diferencia entre los Morphix y el Pyraminx se encuentra en su mecanismo. El Pyraminx gira secciones alrededor de sus vértices y sus puntas también pueden rotar, mientras que los Morphix se basan en mecanismos relacionados con los cubos y pueden cambiar notablemente de forma. Existen versiones tetraédricas de distintos tamaños, como:
En el grupo de rompecabezas de giro con forma de dodecaedro se encuentra una amplia variedad de modelos. Estos puzles tienen doce caras pentagonales y no fueron inventados todos directamente por Uwe Meffert.
A pesar de lo complicados que pueden parecer, algunos utilizan métodos de resolución parecidos a los de los cubos por capas. Entre las denominaciones más conocidas se encuentran:
Estas dimensiones se utilizan como una equivalencia aproximada del número de capas, ya que estos rompecabezas no tienen forma cúbica.
Dentro de esta categoría destaca el Curvy Copter, un rompecabezas cuyas secciones giran alrededor del punto medio de las aristas mediante movimientos normales de 180°. Sus planos de corte curvos le proporcionan una apariencia característica.
Además, permite realizar movimientos especiales conocidos como jumbling, con los que puede cambiar de forma y bloquear temporalmente algunos de sus ejes. Por ello, está destinado principalmente a jugadores con cierta experiencia.
Este tipo destaca por un diseño que puede parecer cúbico cuando está resuelto, pero que cambia de forma al mezclarse. La principal diferencia es que las piezas de las capas superior e inferior tienen tamaños desiguales.
El Square-1 está compuesto por tres capas. Las capas superior e inferior pueden girar y una división en la capa central permite intercambiar sus piezas, lo que genera numerosas formas distintas antes de recuperar su estado cúbico.
Por último, el cubo Skewb, a pesar de tener un mecanismo diferente al de un cubo tradicional, puede resultar relativamente fácil de resolver después de comprender sus movimientos.
Tiene forma cúbica y está dividido por cuatro planos perpendiculares a sus diagonales principales. Gira media estructura alrededor de sus vértices mediante movimientos de 120°. Está compuesto por seis centros y ocho esquinas, y cuenta con 3.149.280 posiciones. Cualquier configuración puede resolverse en un máximo matemático de once movimientos, aunque una solución práctica puede requerir más.
Ahora ya conoces algunos tipos de cubos de Rubik y rompecabezas de giro relacionados, pero ¿quieres descubrir cómo aprender a hacer el cubo de Rubik?
A continuación, te presentamos las principales fases del método por capas para resolver un cubo de Rubik de tres por tres. La posición desde la que se observa cada cara debe mantenerse clara durante los movimientos. Las instrucciones siguientes resumen el proceso general, pero cada fase puede requerir distintos algoritmos según la posición concreta de las piezas.

Para completar la cruz superior blanca, localiza las cuatro aristas que contienen este color y colócalas alrededor del centro blanco. No basta con formar la cruz: el segundo color de cada arista también debe coincidir con el centro de la cara lateral correspondiente.
Una vez formada la cruz blanca, deben colocarse las cuatro esquinas de esta capa. Cada esquina tiene tres colores, por lo que debe situarse entre los tres centros que coincidan con ellos.
Para resolver la capa central, busca en la capa superior una arista que no contenga el color amarillo. Gírala hasta que uno de sus colores coincida con el centro de la cara frontal.
En esta fase debes formar la cruz amarilla de la última capa y hacer que los colores laterales de sus aristas coincidan con los centros correspondientes. La disposición inicial puede ser un punto, una forma de «L» o una línea, y cada caso requiere aplicar los movimientos desde una orientación concreta.
Después de ordenar la cruz todavía es necesario orientar las esquinas amarillas, colocarlas en su posición correcta y ajustar las últimas aristas. Solo cuando se completan estas fases finales queda resuelto el cubo de Rubik. ¿Qué te han parecido estos pasos para armar el cubo de Rubik 3 × 3? La práctica y el uso de algoritmos claramente definidos te ayudarán a completar la solución para principiantes del cubo de Rubik.
Quizá al principio te resulte complicado resolver un cubo de Rubik, pero, a medida que practiques, el procedimiento será más sencillo. Una de las recomendaciones habituales es resolverlo por capas: comenzar por la superior, continuar con la central y finalizar con la última, que suele requerir más fases.
En concreto, los modelos de 2 × 2 y 3 × 3 son puntos de partida habituales. Los cubos de 4 × 4 y 5 × 5 añaden nuevas piezas y situaciones, por lo que pueden resultar más complejos. Una vez que domines los modelos básicos, podrás pasar a rompecabezas con formas y mecanismos diferentes, como el Megaminx o el Square-1.
El cubo de Rubik 3 × 3 tiene exactamente 43.252.003.274.489.856.000 configuraciones posibles, es decir, algo más de 43 trillones. Es importante utilizar un cubo de buena calidad para que las capas giren correctamente. Algunas personas solo desean aprender a resolverlo, mientras que otras practican speedcubing y buscan completar el rompecabezas en el menor tiempo posible.
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