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La nutrición humana es el conjunto de procesos fisiológicos que permiten al organismo obtener, transformar y aprovechar los nutrientes presentes en los alimentos para mantener sus funciones vitales. Este proceso resulta esencial para el desarrollo, el crecimiento y el correcto funcionamiento de cada célula del cuerpo, y depende de la coordinación precisa entre distintos sistemas orgánicos que trabajan de forma conjunta durante todo el proceso digestivo y metabólico.
Precisamente, para entender qué aparatos intervienen en la nutrición conviene identificar primero los cuatro sistemas implicados y, después, revisar qué nutrientes procesan, la diferencia entre nutrición y alimentación, el papel de los profesionales que orientan la dieta y la importancia de mantener un equilibrio alimenticio adecuado a lo largo de la vida.
Como hemos dicho con anterioridad, la nutrición es el conjunto de procesos por los cuales el organismo obtiene las diferentes sustancias que necesita para vivir, aportando la energía y los elementos necesarios para las estructuras y el buen funcionamiento del organismo. Los procesos que intervienen en la nutrición son:
El aparato digestivo se encarga de introducir el alimento en el organismo, y transformarlos en nutrientes sencillos utilizables por las células.
El aparato respiratorio se encarga de obtener el oxígeno necesario para las células y eliminar el CO₂ procedente del metabolismo celular.
El aparato circulatorio transporta los nutrientes, gases, productos de desecho y otras sustancias, uniendo a todas las células del organismo entre sí.
El aparato excretor elimina los productos de desecho procedentes del metabolismo celular, transportados por el aparato circulatorio, filtrando la sangre y expulsándolos a través de la orina.
¡Ya sabes qué aparatos intervienen en la nutrición!
Los nutrientes son compuestos químicos contenidos en los alimentos que aportan a las células todo lo que necesitan para vivir. Como por ejemplo son los glúcidos, lípidos, entre otros. Estos son los tipos de nutrientes y lo que hace cada uno de ellos:
Precisamente, saber identificar estos nutrientes ayuda a responder a cuál es el objetivo principal de la nutrición: mantener una alimentación que favorezca la salud, el rendimiento físico y mental, y el correcto funcionamiento de todo el organismo a lo largo de la vida.
Las células obtienen la energía que necesitan, donde extraen los azúcares, ácidos grasos y aminoácidos durante la respiración celular. Cuando se ingieren plantas y animales se obtiene gran cantidad de moléculas, como almidones, grasas y proteínas, las cuales forman grandes cadenas. Las células no pueden extraer la energía de estas cadenas. Primero deben romperlas en sus componentes individuales durante el proceso de digestión.
Normalmente, los animales superiores desarrollan un aparato digestivo en forma de tubo. Tienen varias porciones que segregan distintas enzimas digestivas con funciones específicas.
El proceso de digestión mecánica se inicia en la boca con la masticación, que deshace los alimentos en trozos más pequeños. La digestión química la realiza la saliva, que contiene agua, mucina (secreción mucosa que facilita el deslizamiento del alimento), amilasa (pone en marcha el rompimiento del almidón y sales).
De la boca, el alimento va a la faringe, que es una cavidad muscular donde se cruza el tubo digestivo con la parte superior del aparato respiratorio. Durante la deglución, el extremo superior de la tráquea (laringe) se levanta contra un pliegue de tejido llamado epiglotis; este movimiento impide que el bolo alimenticio entre en las vías respiratorias, y pase desde la faringe hasta el esófago.
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Aunque suelen usarse como sinónimos, la nutrición y la alimentación no son exactamente iguales. La nutrición representa un acto involuntario: es el conjunto de procesos internos, protagonizados por los aparatos digestivo, respiratorio, circulatorio y excretor, mediante los cuales el organismo aprovecha los nutrientes. La alimentación, en cambio, depende de actos voluntarios, como la elección de los alimentos que se ingieren. Por eso, decidir qué comemos incide directamente en cómo funcionan después estos sistemas.
Puesto que la nutrición depende del correcto funcionamiento de varios aparatos del cuerpo, existen profesionales especializados en cuidar ese equilibrio. El nutriólogo es un profesional médico especializado en nutrición y dietética que conoce en profundidad la fisiología del organismo y sus alteraciones, y que trata tanto a personas sanas como a pacientes con enfermedades asociadas a la alimentación. El nutricionista, en cambio, es un profesional de la salud que planifica dietas y hábitos alimenticios para personas sanas, orientando su trabajo hacia la prevención y el bienestar general. Esta es, en esencia, la diferencia entre nutriólogo y nutricionista: el primero aborda también el componente clínico, mientras que el segundo se centra en la planificación nutricional cotidiana, incluida la nutrición deportiva. Ambos son, en definitiva, profesionales de la nutrición que velan por que estos aparatos sigan funcionando de forma correcta.
Quienes se interesan por estas profesiones suelen preguntarse también si la carrera de nutrición es difícil. En líneas generales, se trata de una carrera universitaria de dificultad media, centrada en materias como bioquímica, fisiología y química de los alimentos, cuyo objetivo es formar profesionales capaces de evaluar el estado nutricional de las personas y diseñar planes de alimentación adaptados a cada caso.
Para que los aparatos digestivo, respiratorio, circulatorio y excretor cumplan correctamente su función, es necesario aportarles los nutrientes adecuados a través de una dieta balanceada y equilibrada, es decir, una alimentación equilibrada que cubra las necesidades reales del organismo. Esta dieta debe incluir frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, lácteos, proteínas y grasas saludables en proporciones adecuadas, evitando el exceso de azúcares, grasas saturadas y sodio. Mantener este equilibrio favorece la salud cardiovascular, la salud digestiva y el sistema inmunológico, y contribuye a que el organismo procese y aproveche mejor los nutrientes que recibe.
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