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Los tipos de traslado de pacientes dependen del estado clínico, el origen, el destino y la atención necesaria durante el recorrido. No es lo mismo cambiar la postura de una persona en la cama que transferirla a una silla de ruedas o transportarla a otro centro sanitario.
Es importante diferenciar los tipos de traslado de pacientes en primeros auxilios de las maniobras hospitalarias. En todos los casos, las técnicas de traslado de pacientes deben adaptarse a la situación y evitar movimientos que puedan agravar una lesión.

La movilización consiste en cambiar la posición del paciente sobre una misma superficie, por ejemplo, al girarlo en la cama. La transferencia supone pasarlo de una superficie a otra, como de la cama a una camilla. El traslado implica desplazarlo entre ubicaciones, dentro del mismo centro o hacia otro lugar.
Antes de realizar estas acciones, se debe valorar la capacidad del paciente para colaborar, su peso, el dolor, el riesgo de caída, los dispositivos conectados y el espacio disponible. También hay que determinar si se necesita una sábana deslizante, una tabla de transferencia, una grúa u otra ayuda técnica.
Las siguientes maniobras forman parte de la movilización y la transferencia asistencial. El procedimiento concreto dependerá de la valoración previa, del protocolo del centro y de la formación del personal.
La movilización del paciente encamado permite cambiar su postura, favorecer el confort y reducir complicaciones relacionadas con la inmovilidad prolongada. Puede incluir movimientos activos, en los que la persona participa, o pasivos, cuando necesita asistencia parcial o completa. Si el estado clínico lo permite, pueden utilizarse muletas, andadores u otros productos de apoyo.
Mover a una persona en la cama puede resultar complejo para el personal sanitario. Una sábana deslizante o un dispositivo específico de baja fricción facilita el desplazamiento y reduce el esfuerzo, pero no debe confundirse con una sábana convencional. El movimiento se realizará de forma coordinada y sin tirar de los brazos, los hombros u otras zonas vulnerables.
Para desplazar al paciente hacia un lateral se prepara el espacio, se comprueba que la cama esté frenada y se protegen vías, sondas y drenajes. El personal debe explicar la maniobra, solicitar la colaboración posible y utilizar una ayuda deslizante cuando esté indicada.
Este giro se utiliza para cambios posturales, cuidados de higiene o determinadas exploraciones. Antes de iniciarlo, deben revisarse posibles lesiones, dolor, restricciones de movimiento y dispositivos que requieran precauciones especiales. Las barandillas protegen frente a caídas, pero no deben utilizarse para deslizar o levantar el cuerpo.
La forma de incorporar al paciente depende de su autonomía y de su tolerancia al cambio de postura. Cuando la cama es articulada, el respaldo puede elevarse gradualmente. Si necesita asistencia completa, se utilizará el dispositivo previsto, como una grúa con arnés, y se evitará improvisar una elevación manual.
Sentar al paciente en el borde de la cama puede ser un paso previo a la bipedestación o a la transferencia. La cama debe estar frenada y a una altura adecuada. Una vez sentado, se comprobará su estabilidad y si aparecen mareo, debilidad, dolor o dificultad respiratoria antes de continuar.
La transferencia entre cama y camilla requiere colocar ambas superficies a una altura compatible, accionar los frenos y dejar libre el recorrido. Según la movilidad y el estado clínico, pueden utilizarse una tabla, una sábana deslizante o un sistema de transferencia asistida por aire.
Las técnicas de traslado de pacientes entre superficies deben coordinarse entre los profesionales que intervienen. Durante la maniobra se protegen la cabeza, las extremidades y los dispositivos conectados, y se evita hacer rodar al paciente sin una valoración previa.
Antes de la transferencia, se colocará la silla cerca de la cama, se activarán los frenos y se ajustarán los reposapiés. Si el paciente puede colaborar, el movimiento se realizará gradualmente con la ayuda indicada. Si no puede ponerse de pie o presenta riesgo elevado de caída, se utilizará una grúa, una tabla u otro dispositivo apropiado.
Los tipos de traslado de pacientes pueden clasificarse según el lugar donde se realizan y la atención que necesita la persona durante el trayecto. Esta distinción permite elegir el medio, el personal y las medidas de seguridad adecuados.
En estos tipos de traslado de pacientes, la información clínica relevante debe acompañar a la persona: identificación, situación actual, medicación, alergias, riesgos, tratamiento y dispositivos conectados.
El transporte sanitario puede ser no asistido cuando el paciente no necesita asistencia técnico-sanitaria durante el recorrido, o asistido cuando requiere vigilancia o atención sanitaria en ruta. El medio puede ser terrestre, aéreo o marítimo y debe seleccionarse según las necesidades clínicas.
Los tipos de traslado de pacientes en primeros auxilios dependen del peligro existente, de las posibles lesiones y de los medios disponibles. Como norma general, no se debe mover a una persona lesionada si permanece en un lugar seguro y existe sospecha de lesión en la cabeza, el cuello o la espalda, salvo que sea imprescindible para proteger su vida, realizar una reanimación o controlar una hemorragia grave.
Cuando el desplazamiento sea necesario, puede realizarse mediante acompañamiento a pie, silla, camilla o arrastre de emergencia. Estas técnicas de traslado de pacientes exigen valorar la escena, pedir ayuda a los servicios de emergencia y actuar dentro del nivel de formación de quien presta los primeros auxilios.
La elección entre los distintos tipos de traslado de pacientes nunca debe basarse solo en la rapidez. La prioridad es mantener la seguridad, evitar daños adicionales y utilizar los medios adecuados para cada situación.
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