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Enseñar Historia en primaria, preescolar o secundaria suele chocar con un obstáculo común: los estudiantes quieren que la clase termine pronto, porque las estrategias tradicionales les resultan obsoletas y tediosas. Esta materia, sin embargo, ofrece una mirada al pasado que permite comprender el presente y anticipar el futuro de las civilizaciones, así como las causas de los acontecimientos que marcaron la cronología.
Para que la asignatura deje de percibirse como aburrida, conviene renovar la forma de impartirla. En este artículo repasamos actividades para enseñar historia: juegos de verdadero o falso, adivinanzas con imágenes, líneas del tiempo, periódicos, historietas y recreaciones históricas, junto con las claves sobre qué se enseña en cada etapa y por qué merece la pena estudiarla.

La historia es un amplio campo que se encarga de estudiar los sucesos del pasado que envuelven a diferentes entes, como humanos, lugares, animales, etc. Permite conocer cuál ha sido su evolución en el tiempo, las cosas que han influido en ello y realizar predicciones de su futuro de manera objetiva. Con las siguientes actividades para enseñar Historia, tendrás a tus alumnos muy entretenidos y empapados de conocimiento, de forma que puedan entender lo valiosa de esta información y puedan retenerla de una forma más dinámica e interesante para ellos.
Pero ¿qué temas abarcan estas actividades para enseñar historia en primaria y secundaria?
Comprender la importancia de estudiar la historia pasa por entender cuál es su objetivo: indagar, comprender e interpretar lo que ha ocurrido en la humanidad para aprender de esos hechos y no repetir los errores del pasado. Quien se dedica a ello es el historiador, el especialista encargado de investigar, estudiar y describir los acontecimientos relevantes para, después, divulgarlos en la sociedad.
Lejos de ser un simple registro de fechas, la historia aporta herramientas funcionales que benefician tanto al individuo como a las sociedades:
La historia también permite conocer los límites y los alcances de la humanidad. Una mirada rápida al pasado muestra las consecuencias de la persecución religiosa (como la Inquisición), los discursos de odio (el Holocausto es un ejemplo) o la segregación por origen, etnia u orientación sexual. Por eso, volver al pasado ayuda a desarrollar mejores políticas que velen por los derechos humanos de manera férrea e innegociable.

En esta línea, conviene preguntarse qué importancia tiene el pasado histórico y el presente para planificar el futuro.
La historia no es una disciplina única: se despliega en varias ramas, cada una con su propio campo de estudio. Conocerlas ayuda a orientar los contenidos que se trabajan en el aula.
Supongamos, entonces, que debes enseñar a niños o adolescentes de manera didáctica acerca de la interesante y extensa historia, pero, ¿cómo hacerlo sin aburrirlos? A continuación te daremos algunas alternativas fáciles de aplicar en cualquier espacio.
Una buena idea para “activar” la dinámica de tu salón es hacer una pequeña partida del famoso “verdadero o falso”, donde se dé un límite de tiempo preciso y se coloquen puntajes que los estudiantes pueden ir acumulando para ganar.
Si se equivocan, puedes darle oportunidad a otro compañero para que conteste, y tú puedes dar la respuesta final. Es una de esas actividades para enseñar Historia que crea una secuencia didáctica en el aula.
Las representaciones gráficas son excelentes para trabajar con niveles de primer grado o segundo grado, con ellas podrás crear un espacio divertido llevando imágenes de eventos, la bandera de ciertas naciones que existieron o personajes históricos para que los identifiquen.
Este tipo de técnica de enseñanza es especialmente funcional cuando estás impartiendo Historia del Arte, pudiendo crear una clase con pinturas e imágenes para luego evaluarlos de esta manera.
De esta forma se puede incorporar una técnica de memorización a las actividades para enseñar historia, ya que de esta forma los niños pueden anclar el conocimiento que tienen sobre un área con una imagen o un fragmento de la historia en cuestión. Por lo que es una forma tanto de enseñarles como de facilitarles su aprendizaje de forma simple y dinámica.
Esta actividad está pensada para jóvenes de cierta edad, al menos de sexto grado o que se encuentren cursando educación secundaria. Para realizar estas actividades para enseñar historia es necesario que los temas que se vayan a incluir hayan sido previamente explicados, detallando el momento histórico, la geografía y la cultura de la época.
El objetivo de la línea de tiempo es que los estudiantes puedan asociar el orden de una serie de sucesos y entender su correlación. Además que al incluirlos como parte de una sola sucesión de eventos puedan tener facilidad de retener la información y comprender por qué ocurrieron ciertos eventos.
Este recurso resulta especialmente útil para trabajar las etapas de la historia. Los cinco grandes periodos de la humanidad, ordenados cronológicamente, son:
Situar cada periodo en su posición dentro de la línea permite a los estudiantes visualizar la sucesión de los hechos, comprender sus causas y retenerlos con mayor facilidad.

Estos recursos didácticos pueden resultar muy interesantes con el enfoque apropiado, pues aunque sirve para explicar sucesos relativamente recientes en la historia, no es posible incorporarlo para hablar de las culturas mesoamericanas o sobre el arte de la prehistoria. Este tipo de actividades para enseñar historia requieren de encontrar un periódico de la época que hable sobre el suceso que se quiere explicar.
Al contar con información sobre cómo era percibido aquel suceso en el momento en que ocurrió es más simple que los alumnos entiendan el contexto histórico, las diferencias culturales o cómo ha cambiado la narrativa histórica. Es un recurso muy provechoso que puede mejorar significativamente su entendimiento y permitirles enlazar todo lo visto en la clase con lo expresado en el periódico.
Esta es otra de esas actividades para enseñar historia donde es necesario que los niños hayan visto el tema del que se va a hablar con antelación. El concepto es bastante simple, deben realizar una viñeta o un cómic con base en un suceso histórico, a un personaje o en parte de una historia.
Esta práctica tiene como objetivo estimular la creatividad, dar un nuevo enfoque a la enseñanza y darles la posibilidad de acercarse al aprendizaje de la historia de una forma más amena o entretenida.
El teatro y la historia van de la mano desde hace muchos años, e implementarlo en el salón de clases puede ser chistoso (para los estudiantes), productivo y enriquecedor. No hablamos de recrear escenarios llenos de puramente diálogo, sino utilizar disfraces y maquillaje, escenografía específica y diálogos memorables que cuenten la historia.
Dentro de las actividades para enseñar Historia, esta es la que más involucra de manera activa a los estudiantes, además permite la posibilidad de innovar en el aula, saliendo de la monotonía y aportándoles una experiencia súper enriquecedora. Esta es una herramienta pedagógica sumamente completa que puede ser útil en cualquier etapa de la educación, ya que les permitirá afianzar sus conocimientos por mucho tiempo.
Esta es una de las actividades para enseñar Historia que puedes dejar para una última evaluación del curso. Aunque suene sencillo, no lo es, porque deberán recordar lo que aprendieron en clases para poder completar la actividad. Incluso es posible incorporarlas en una evaluación de baja ponderación, ya que su objetivo es facilitar que los niños recuerden o fomentar su interés por la materia. Por lo que incluir actividades que se salgan de lo rutinario no requiere que estas sean demasiado extensas o estructuradas, sino que cumplan su objetivo como actividades para enseñar Historia agilizando el proceso de aprendizaje.
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