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En el marco del Día Internacional de la Educación (24 de enero), Euroinnova pone el foco en un cambio que ya es estructural: la formación híbrida se consolida como modelo de equilibrio y el online gana terreno por necesidad y por eficacia.

Los datos apuntan a un mismo lugar: aprender hoy implica compatibilizar agenda, trabajo y objetivos… sin renunciar a una idea clave que el sistema tradicional sigue debiendo: la práctica.
Hay un diagnóstico que se repite en aulas, empresas y conversaciones de pasillo: lo que se enseña y lo que se necesita no siempre encaja. Iniciativas como Young Business Talents llevan tiempo insistiendo en lo mismo: la práctica no puede seguir siendo un anexo del temario.
Porque la práctica no es un “extra”. Es aprendizaje real: equivocarte, repetir, tomar decisiones, medir resultados y entender consecuencias. Y ahí es donde el modelo tradicional suele tensionarse: contenidos extensos, ritmos rígidos y poca transferencia al día a día profesional.
El debate ya no va de “sustituir lo presencial”, sino de sumar lo mejor de cada formato. Y los datos confirman que esa combinación ya es la opción preferida para avanzar sin renunciar al contacto humano: el modelo híbrido lidera en las empresas (58,1%), por delante del formato exclusivamente presencial (34%) y del exclusivamente online (7%).
Desde el punto de vista del estudiante, el auge del online no se explica por moda, sino por vida real. La principal motivación para estudiar online es la flexibilidad de horarios (79%), seguida de mejorar el perfil profesional (60%) y aprender por interés personal (46%).
Todas estas cifras están disponibles en el Whitepaper sobre el papel de la educación online, de Fundación EDUCA EDTECH.
En otras palabras: no es “comodidad”. Es compatibilidad.

Si la debilidad histórica era “falta práctica”, la respuesta no es solo añadir horas: es mejor práctica.
La tecnología educativa ya permite acercar lo aplicado a más personas, con recursos que antes eran difíciles de escalar:
En paralelo, el mundo corporativo acelera la exigencia: la formación tecnológica concentra la mayor prioridad de upskilling, lo que refuerza una idea evidente: aprender bien ya no es opcional; es operativo.
En este contexto, Euroinnova refuerza su posicionamiento como learning hub internacional, con una propuesta diseñada para una pregunta muy concreta: ¿cómo hacemos que el aprendizaje sea aplicable a la vida real, incluso a distancia?
La respuesta pasa por su metodología EDUCA LXP, apoyada en tecnología propia impulsada por IA y una experiencia centrada en el estudiante:
“La pregunta ya no es si la educación será híbrida u online. La pregunta es si vamos a ser capaces de convertirla en aprendizaje significativo, práctico y accesible, sin dejar a nadie atrás”, señala Jaime Martín, Director de Comunicación de Euroinnova.
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