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Desde la creación de las primeras sociedades, se establecieron las posiciones que cada individuo ocuparía dentro de estas, lo que permitió crear un orden y asignarle un valor determinado a cada persona. Este proceso es conocido como estratificación social, y permite entender mejor lo que son los estatus, ya sean sociales o económicos, ya que requiere cierta comprensión de características específicas como la cultura, los puestos laborales, entre otros aspectos. Continúa leyendo.
Siendo los estatus algo tan importante y determinante en una sociedad, es fácil entender por qué es tan necesario manejar esta información. Además, casi siempre existe la posibilidad de mejorar el estatus de varias maneras.
¿Te gustaría saber cómo es esto? Acompáñanos en esta lectura.

Se trata de un concepto propio de la estratificación social que mantiene la idea de poder definir la posición que ocupa un individuo dentro de la red jerarquizada de su comunidad, de forma tal que sea posible clasificar de cierta manera a qué casta o estrato pertenece dentro de ella.
Del ingl. status, y este del lat. status ‘estado, condición’.
1. m. Posición que una persona ocupa en la sociedad o dentro de un grupo social.
2. m. Situación relativa de algo dentro de un determinado marco de referencia. El estatus de un concepto dentro de una teoría.
Fuente: Diccionario de la lengua española.
El concepto de estatus permite comprender cómo una persona es ubicada o reconocida dentro de determinadas estructuras sociales.
Este criterio se basa principalmente en el nivel socioeconómico, como los ingresos o qué clase de actividad desempeña el individuo, pero, a su vez, se incluyen dentro de las variantes aspectos como la reputación del individuo, su etnia, su ascendencia, la zona en la que vive o cualquier otro factor inherente a él que se considere determinante para poder definir el nivel socioeconómico en el que se encuentra.
Una forma práctica de entender estas posiciones en la sociedad es que, cuanto mayor sea el estatus socioeconómico del individuo, mayores serán sus privilegios o comodidades, y lo mismo ocurre en sentido contrario.
La clasificación de los estratos sociales varía según el contexto y la metodología utilizada. Sin embargo, algunas formas comunes de clasificar los estratos sociales incluyen:
Clasificación basada en el nivel de ingresos. En este caso, los estratos sociales se clasifican en función de los ingresos de los individuos o familias. Por ejemplo, se pueden dividir en clase baja, media y alta.
Clasificación basada en el nivel educativo. Aquí la clasificación ocurre en función del nivel educativo de los individuos. Por ejemplo, se pueden dividir en aquellos con educación primaria, secundaria y universitaria.
Clasificación basada en el estatus ocupacional. En este tipo de clasificación, la ubicación en el mercado laboral de los individuos es el factor clave. Por ejemplo, se pueden dividir en trabajadores manuales, trabajadores calificados y profesionales.
Clasificación basada en la riqueza. Los estratos sociales se clasifican en función del patrimonio de los individuos o familias. Por ejemplo, se pueden dividir en aquellos con pocos recursos, aquellos con recursos medios y aquellos con recursos abundantes.
Además de las formas de clasificación anteriormente mencionadas, también se pueden utilizar combinaciones de estos criterios para clasificar los estratos sociales. Por ejemplo, se puede utilizar una combinación de nivel de ingresos, educación y estatus ocupacional para ubicar a los individuos en un estrato social específico.
También puede hablarse de estatus adquirido cuando la posición social se alcanza por méritos, trayectoria, formación, logros profesionales o reconocimiento dentro de una comunidad.
En algunos casos, también se pueden utilizar factores culturales o geográficos para clasificar los estratos sociales. Por ejemplo, se pueden clasificar en función de la zona geográfica en la que se encuentran los individuos, o en función de sus características culturales.
En la mayoría de los casos, el hecho de que una persona tenga un estatus económico alto no significa que posea un estatus social equivalente, ya que puede ser alguien acaudalado, por ejemplo, pero descubierto en negocios ilícitos como lavado de dinero o corrupción. Esta clase de situaciones conlleva la pérdida del reconocimiento público y, por ende, la disminución de su estatus dentro de la sociedad.
El estatus social combina recursos, reconocimiento, reputación y la posición que una persona ocupa dentro de su comunidad.
De igual manera, existen personas muy admiradas por sus logros, como deportistas o artistas, pero que no pertenecen a un estatus socioeconómico tan alto. Aun así, se puede decir que alcanzan cierto estatus dentro de su comunidad debido a los méritos que poseen.
Por último, es importante señalar que muchas veces las condiciones y lo que son los estatus con los que nace una persona no determinan la capacidad que esta pueda alcanzar en el transcurso de su vida. Eso ocurre muchas veces gracias a una educación de calidad, y en algunas ocasiones no resulta necesario tener un título académico para subir los escalafones en la dinámica social.
Esto explica por qué la movilidad social puede modificar la posición de una persona a lo largo de su vida, aunque no siempre dependa solo de sus ingresos. Todo ello demuestra cómo cada individuo es también un ente social en constante evolución.
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