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Teniendo en cuenta que un hospital con aproximadamente 100 camas produce hasta 3 400 toneladas de residuos por día, ¿sabes la cantidad de residuos que pueden generarse en un año? ¿A dónde van los desechos de hospitales? En Euroinnova te contamos todo lo que debes saber sobre la gestión de residuos hospitalarios. Además, te ofrecemos una amplia oferta de cursos y másteres en este ámbito, con los que podrás formarte mientras compaginas tus estudios con tu rutina personal y profesional.
En el contexto hospitalario participan muchas personas: médicos, personal administrativo, recepcionistas de hospitales, pacientes, etc. Por lo tanto, se generan todo tipo de residuos, y cada uno de ellos debe recibir un tratamiento diferente: residuos urbanos, biosanitarios, citostáticos, químicos y radiactivos, entre otros. En el siguiente post te contamos a dónde van los desechos de hospitales, así como otros aspectos clave en lo referido a la gestión de residuos hospitalarios.

Como resultado del proceso de atención sanitaria, los establecimientos de atención de salud generan grandes cantidades de residuos sólidos (RES), cuya gestión representa un reto para los países de América Latina.
Entendemos por residuos hospitalarios aquellos residuos producidos por el generador con alguna de las siguientes características: infecciosos, combustibles, inflamables, explosivos, reactivos, radiactivos, volátiles, corrosivos y/o tóxicos. Además, pueden causar daños a la salud humana y/o al medioambiente.
Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la carga global de las enfermedades por exposición ocupacional entre el personal sanitario corresponde en un 40 % a las infecciones por hepatitis B y en un 2,5 % a las infecciones por VIH.
Además, cabe recordar que los hospitales también generan residuos químicos, farmacéuticos y radiactivos, todos ellos en pequeñas cantidades, que requieren un manejo especial.
¿Dónde se generan principalmente estos residuos? Podemos destacar:
Clínicas, sanatorios y centros hospitalarios.
Centros de salud.
Consultas de profesionales sanitarios.
Promoción de la salud y atención sociosanitaria.
Centros de planificación familiar.
Laboratorios de análisis clínicos, de salud pública o de investigación médica y docencia.
Obtención o manipulación de productos biológicos.
Medicina preventiva.
Actualmente, no existe una normativa estatal que regule la gestión de los residuos hospitalarios, por lo que, en función de la publicación o de la normativa (de la comunidad autónoma) que se consulte, se encontrarán distintas clasificaciones.
De modo general, los residuos pueden clasificarse en:
Aunque se generan en las instalaciones hospitalarias, no pueden considerarse específicos de la actividad sanitaria.
Representan aproximadamente el 60 % de los residuos producidos en los centros hospitalarios y, dentro de este grupo, se incluyen restos de productos de limpieza, jardinería, restos de comida, papel, plástico, metal, periódicos, etc.
Carecen de peligrosidad específica. Suponen aproximadamente el 25 % de los residuos y entre ellos se incluyen vendas, sondas, compresas, empapadores, viales, jeringas, yesos, pañales, guantes y desechables, entre otros.
Suponen el 8 % del total de residuos generados y son aquellos capaces de producir enfermedades infecciosas.
Dentro de este tipo de residuos se incluyen: residuos de pacientes en aislamiento, contenedores de sangre y hemoderivados, equipos de diálisis, objetos punzantes o cortantes, cultivos de laboratorios, restos de autopsia, restos humanos de quirófano o restos de animales contaminados.
Suponen el 4 % del total de residuos generados y entre ellos se incluyen medicamentos caducados, restos de medicamentos no utilizados, citostáticos para el tratamiento del cáncer, sustancias utilizadas sobre seres vivos en laboratorios cuyos efectos sobre estos o el medio son desconocidos, o restos de amalgamas metálicas de mercurio utilizadas en consultas odontológicas u otras clínicas.
Su peligro radica en la radiación que emiten.
En función de la radiación que emiten, poseen efectos y tratamientos distintos. Suelen proceder de soluciones o suspensiones acuosas de sustancias radiactivas o de la evacuación o excretas de los pacientes sometidos a un tratamiento con isótopos no encapsulados.
La correcta gestión de los residuos hospitalarios es importante para enfrentar los siguientes riesgos:
Transmisión de infecciones. Si las personas (pacientes, familiares, ciudadanos) tienen contacto con residuos hospitalarios, podrían contagiarse de enfermedades graves. Entre ellas, se encuentran la hepatitis y el VIH, sobre todo por contacto con agujas o bisturíes.
Lesiones cutáneas. Entre los residuos más comunes, se encuentran los objetos punzocortantes. Estos pueden dañar no solo al personal de salud, sino también a los recolectores de basura.
Toxicidad química y radiactiva. Se desechan sustancias, residuos de diagnóstico, metales pesados, envases contaminados y otros materiales radiactivos muy peligrosos para la salud.
Daño ambiental. El impacto en el medio ambiente se observa no solo en el suelo, sino también en el agua. Se contamina, asimismo, el aire. Todo esto impacta negativamente en la flora y fauna sin una adecuada gestión.
Los protocolos y medidas de gestión de residuos en hospitales son importantes porque permiten:
proteger la salud del personal sanitario (médicos, enfermeros, radiólogos, etc.);
proteger la integridad física de los empleados de limpieza y mantenimiento;
proteger la salud de los pacientes y de las personas en general;
prevenir la propagación de enfermedades graves y de tratamiento complejo;
asegurar la seguridad ambiental al prevenir la liberación de contaminantes;
cumplir con las normativas vigentes de gestión de residuos;
alinear la gestión hospitalaria hacia la responsabilidad social.
¿Cómo se eliminan los desechos hospitalarios? Este el prodecimiento básico aplicado tanto en hospitales y clínicas como en otros centros médicos de menor envergadura:
Paso 1. Segregación en el origen. El personal de salud separa los residuos en contenedores clasificados por color y en anvases usualmente rígidos.
Paso 2. Recolección y transporte. El personal encargado transporta los residuos correctamente envueltos o sellados hacia el punto de recolección. Se utilizan contenedores espciales, además de seguir rutas y horarios específicos para disminuir la exposición al material biocontaminado.
Paso 3. Almacenamiento previo a la eliminación final. Los residios se acopian en un almancen central donde se clasifican según el tipo y volumen, además de organizarlos según el tipo de tratamiento final.
Paso 4. Desecho de los residuos. Los residuos hospitalarios se entregan al gestor designado, quien procede a conducirlos, según el caso, a rellenos sanitarios, hacia la incineración u otros espacios.
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