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El acoso escolar no siempre adopta una forma física ni resulta evidente para quienes rodean a la víctima. Las humillaciones, amenazas, exclusión, burlas y conductas destinadas a deteriorar la autoestima pueden mantenerse ocultas durante mucho tiempo y afectar al rendimiento escolar, las relaciones, la confianza personal y la salud emocional de niños y adolescentes.
El bullying emocional requiere atención temprana porque puede generar miedo, inseguridad, aislamiento, ansiedad y otras consecuencias que se prolongan más allá del aula. Reconocer cambios de conducta, escuchar sin culpabilizar y activar el apoyo de la familia, el centro educativo y profesionales especializados son pasos esenciales para proteger a la víctima, intervenir con rapidez y trabajar también la prevención.
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Vivimos en un mundo donde cada día cientos de personas y, especialmente niños en edad escolar, sufren de acoso o bullying. Sin duda, se ha convertido en un problema que se ha trabajado constantemente en la sociedad; lamentablemente, no se ha logrado erradicar esta mala conducta de parte de muchos. A menudo solemos pensar que el bullying es solo el "maltrato" o "agresión física" de una persona o grupo de personas a otra, pero no es así existen diferentes tipos de bullying, y Euroinnova trae para ti este post donde te hablamos sobre bullying emocional: qué es, cuáles son sus consecuencias y cómo enfrentarlo.
El bullying emocional, también conocido como bullying psicológico, es una de las formas de bullying más complejas y difíciles de detectar, ya que muchas veces tiende a ser manifestado a espaldas de la víctima, dado que su objetivo es menospreciar, humillar y discriminar a una persona o individuo, evitando que se integre a algún grupo y, de esta manera, creando inseguridad y baja autoestima en la víctima.
Muchas veces es difícil detectar el bullying emocional o cualquier tipo de acoso, ya que las víctimas suelen estar amenazadas y esto les ocasiona mucho temor, pero existen indicadores que pueden mostrar una conducta diferente que ha cambiado y, de esta manera, se puede notar tanto en la escuela como en casa, por ejemplo, estas víctimas:
Tal como se ha mencionado, el bullying de este tipo consiste en una serie de conductas que son abusivas y se expresan en formas de actos, escritos, palabras e incluso gestos que hacen daño a la persona que lo sufre.
Las causas del bullying emocional pueden variar, sin embargo, entre las más comunes se encuentran los sentimientos de envidia y de celos que los acosadores sienten hacia las víctimas.
En otros casos, se trata de que la víctima tiene una característica diferente, tal como la clase social o la raza, y esto genera el bullying emocional.
Es llamativo que entre las causas del bullying emocional también se encuentren los factores ambientales, como cuando la víctima no se deja someter al acoso y este se incrementa por parte del acosador.
Es importante remarcar que el bullying puede tener repercusiones no solo a corto plazo sino también a largo plazo, tal como en la vida adulta, y que las secuelas que puede dejar afectan tremendamente la calidad de vida de la víctima, por lo que es importante reconocer cuáles son las causas directas de esta situación.
Debido a que el bullying es una representación amplia de actitudes dirigidas a reducir el autoestima de la víctima, aumentando sus miedos e inseguridades, puede traer consigo muchas consecuencias, tales como:
Entre las heridas que genera el bullying en el adulto se encuentran las siguientes:
Las víctimas de este tipo de acoso no siempre pueden socializar de forma fácil, por ello en la vida adulta prefieren dedicarse a actividades en solitario, ya que no confían en las personas. Algunos individuos incluso pueden llegar a padecer de fobia social.
El estrés es otra constante, pues los niños que han estado sometidos durante largos periodos a este tipo de abuso suelen sufrir un desgaste emocional y no siempre pueden regresar a sentirse libres de estrés cuando son adultos.
Es una de las secuelas más comunes que llegan a padecer los adultos que de niños han sido víctimas de abuso. Este tipo de ansiedad, además, suele ser difícil de tratar, ya que la persona generalmente aprende a controlarla por medio de sustancias, por lo que se tratan dos problemas al mismo tiempo.
Este es otro de los síntomas más comunes en las personas que han sufrido de acoso cuando eran pequeños, pues pueden concluir que son inferiores a los demás, lo cual es una idea errónea, pero aunque el acoso haya terminado, el sentimiento puede persistir y ameritar ayuda psicológica para superarlo.
Este es otro de los signos más frecuentes que se pueden evidenciar en las personas que han sufrido abusos cuando pequeños y que puede aparecer incluso en la vida adulta, ya que arrastran con esos sentimientos hasta la etapa de la adultez. Es por ello que, si un maestro o un padre logra identificar que un niño está siendo víctima de bullying o acoso psicológico, tome las medidas pertinentes de inmediato.
Muchas veces es difícil que una persona por sí sola busque la solución de un problema como el bullying; aun si se dan cuenta de ello y lo aceptan, es algo que juega con su inteligencia emocional y es complicado, muchas veces, que reaccionen ante su agresor, por lo que es recomendable que este pueda hablarlo con alguien en quien confíe y también pueda acudir a un psicólogo, ya que este profesional le ayudará a afrontar y solucionar el problema.
Algunas recomendaciones son:
Es innegable que el bullying en todo su aspecto es un problema que requiere solución inmediata, ya que de ello depende el bienestar de muchas personas. Debemos recordar que no solo se habla de bienestar para las personas que son víctimas, sino también para los agresores, quienes son los que realmente tienen un grado de problema psicológico mayor.
La inteligencia emocional es uno de los puntos fuertes para poder afrontar el problema del acoso psicológico o emocional, sobre todo en los primeros años de vida.
La prevención también puede incorporar recursos concretos para que el alumnado identifique, nombre y exprese lo que siente antes de que los conflictos escalen. Las manualidades para trabajar las emociones, como tarjetas emocionales, murales, dibujos o un frasco de la calma, pueden utilizarse como apoyo educativo para hablar de miedo, tristeza, enfado y empatía, siempre dentro de una intervención más amplia basada en convivencia, escucha y detección del acoso.
En la educación se debe incluir la enseñanza de la inteligencia emocional para formar valores, así los niños pueden ser emocionalmente inteligentes, con capacidad de controlar sus emociones y poner en práctica el autoconocimiento, la automotivación, el reconocimiento de las emociones de los otros y fortalecer las habilidades sociales.
Estos son puntos fuertes para que los niños tengan una autoestima alta y sean capaces de adaptarse al medio, sin herir ni ser heridos por otros. De allí la importancia de incluir la inteligencia emocional en el currículo educativo como un área de formación obligatoria.
Por último, cabe destacar que los maestros siempre deben estar atentos a cualquier tipo de abuso dentro del aula, a fin de detener las consecuencias a tiempo.
La pintura es una técnica que posibilita manifestar toda clase de emociones y sentimientos. Por esto, animar al alumnado a plasmar en un dibujo cómo se sienten es una buena forma de ayudarles a comprenderse mejor.
Esta dinámica puede llevarse a cabo cada una de las mañanas previo a empezar la clase, para que cada estudiante dibuje cómo se siente aquel día e intente mejorar sus emociones con el paso del tiempo.
Una de las manualidades para trabajar las emociones para niños y jóvenes es el rompecabezas expresivo. Para hacer esta actividad, imprimimos o dibujamos cáritas con los sentimientos que queramos y luego, las cortamos a la mitad. Hablamos de hacer los rompecabezas combinando diferentes expresiones de ojos, cejas, bocas u otras piezas corporales.
Esta manualidad va a servir para reconocer y detectar los sentimientos propios y los de los otros. En esta actividad para elaborar los sentimientos en niños, dibujaremos una flor en un cartón de colores claros bastante enorme, y la colocaremos en un espacio en el cual logren verla de forma sencilla los chicos y las chicas.
Cada pétalo va a ser una emoción que van a tener que clasificar. Tienen la posibilidad de utilizar fotos propias, dibujos, fotos de revistas, sacadas de internet, etc.
Las cajas sorpresa son todo un acierto para trabajar los sentimientos con los niños, debido a que captan su atención rápidamente.
Para organizarla, meteremos fotos e imágenes y la cerraremos, luego tenemos que hacer un agujero en la tapa, del tamaño justo para que quepa una mano. El niño tendrá que ir sacando las fotos y deberá nombrar cada emoción.
Estas manualidades educativas son bastante fáciles y además, sirven para tratar la ansiedad, el mal humor, las rabietas, los enfados, etc.
Llenar globos y rellenarlos muy lento con harina. Una vez que tengan una porción suficiente, se les hace un nudo sin que entre aire, para que al globo se le logre dar cuerpo.
Finalmente, pintamos caras que muestran diferentes emociones que los niños puedan reconocer.
Las marionetas de plastilina son una de las ideas para elaborar los sentimientos en los niños y se encuentran entre las manualidades para trabajar las emociones más recomendadas. La plastilina es un recurso que funciona realmente bien con los más pequeños.
En esta situación, moldeamos figuras a las que pondremos cara con ayuda de diferentes aparatos como paletas o papel.
Para realizar la actividad, los niños crearán su propio monstruo de las emociones usando diferentes materiales como papel, cartón, pegamento, tijeras, lápices de colores, etc. Al final, el monstruo estará compuesto de diferentes partes del cuerpo que representen las emociones que los niños experimentan, como un corazón grande para el amor, ojos grandes para la sorpresa, una boca grande para la alegría, etc.
El objetivo principal es formar un botiquín de emociones con una caja de cartón, pinturas, pegamento, tijeras, vendas, etc. De esta forma, los niños podrán explorar las emociones que sienten y encontrar formas positivas de manejarlas. Por ejemplo, pueden incluir en el botiquín una venda para curar el dolor emocional, una crema para calmar la ansiedad, una pintura para expresar la tristeza, etc.
Se ha de decorar una caja de cartón con pinturas, pegatinas, cintas, etc. El objetivo es reconocer las cosas por las que están agradecidos y escribirlas en un papel para ponerlas dentro de la caja. Al hacer esto, los niños pueden aprender a valorar las cosas positivas de la vida y a sentirse más felices y agradecidos.
Consiste en decorar dos vasos de papel y pegarlos juntos con frijoles o arroz dentro. El objetivo es asignar un sonido a cada emoción. Por ejemplo, pueden usar las maracas para representar la alegría con un sonido fuerte y rápido, o la tristeza con un sonido suave y lento.
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