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La ficción de los seres humanos biónicos, que surgió en décadas pasadas, nos alcanzó: ya es un hecho, pues en estos tiempos el celular o teléfono móvil es prácticamente parte de nuestro organismo. Lo usamos para comunicarnos, investigar, entretenernos, ver películas, jugar, crear relaciones interpersonales, hacer cálculos e incluso gestionar la economía diaria. Actualmente, es fundamental para los estudios: ¿quién puede sobrevivir sin un celular en estos tiempos modernos?

Esta simbiosis tecnológica ha generado cambios en la forma de relacionarnos socialmente y de vivir. Algunos han sido positivos y otros no tanto, por lo tanto, es necesario conocer el uso correcto del celular para llevar una relación sana con la tecnología y aprovechar sus beneficios.
Los dispositivos móviles son capaces de realizar numerosas actividades por nosotros, como conectarnos con otros a través de Facebook, por ejemplo, y esto los convierte en un buen aliado. Sin embargo, como todo aliado al que se le otorga demasiada confianza, pueden acabar invadiendo nuestros espacios vitales. Por ello, es necesario delimitar cuándo el celular se vuelve un aliado del aprendizaje y la eficiencia, y cuándo se convierte en un factor de procrastinación, es decir, de estancamiento y de autoboicot.
No tener conciencia del uso correcto del celular puede devenir en una dependencia de la tecnología, en una adicción al contenido virtual intrascendente y en relaciones poco saludables. Sin embargo, si somos conscientes del potencial que aporta a nuestras capacidades y lo centramos en el aprendizaje, puede ser una herramienta muy útil. En definitiva, el buen uso del celular es el que suma valor sin generar dependencia.
Tanto para los niños como para los jóvenes en edad escolar, el uso correcto del celular depende de la disciplina que establezcamos con este medio tecnológico, es decir, del uso adecuado del celular en cada contexto.
En estos momentos en que la enseñanza virtual conquista más terreno y adquiere mayor importancia en la democratización de los saberes, el smartphone o teléfono inteligente se ha vuelto indispensable para establecer redes de comunicación y formación académica, aunque este medio no funciona solo ni funciona adecuadamente si no se enfoca su uso. Por eso es necesario conocer cómo esta herramienta beneficia o perjudica nuestra dinámica diaria.
Un uso correcto del celular conlleva los siguientes beneficios educativos. Este uso recomendado del celular no solo mejora el rendimiento académico, sino que también fortalece la autodisciplina:
No tener un uso correcto del celular desencadena:
Para evitar que el celular se apodere de la mente de los niños y jóvenes en edad escolar y los abstraiga de la realidad, es necesario aplicar de forma disciplinada algunas reglas que regulen su uso, porque si bien el móvil tiene muchas ventajas, también puede ser contraproducente si no se atienden a tiempo sus causas negativas.
En la elaboración de esta normativa de manejo de dispositivos móviles se puede considerar lo siguiente como normas para un uso correcto del móvil:
Y como toda creación, hay que ponerle límites, o se puede convertir en un Frankenstein que acabe con su propio creador. Por ende, el uso correcto del celular debe estar demarcado en ciertas funciones y en ciertos momentos, y nada más propicio que aprender a usarlo para la investigación y el aprendizaje.
Si eres docente, padre, madre o amigo de alguien que presenta un uso inadecuado del teléfono, quizá necesites ayuda para guiarlo hacia una relación más favorable con la tecnología. Por ello, a continuación te ofrecemos algunas formas de dar a conocer información sobre el uso del celular en diversos espacios.
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