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Narrar consiste en contar una serie de hechos reales o ficticios protagonizados por personajes y situados en un tiempo y un espacio. La narración aparece en cuentos, novelas, crónicas, biografías y numerosos formatos audiovisuales. Para comprender cómo funciona conviene distinguir la secuencia de acontecimientos de los elementos que permiten presentarlos ante el lector o espectador.
Si quieres saber qué es la narración y cuáles son sus partes, la organización más conocida distingue planteamiento, nudo y desenlace. A esta estructura se suman el narrador, los personajes, la acción, el espacio y el tiempo. Reconocer la función de cada componente permite analizar un relato y también planificar una historia con mayor coherencia.
La narración es la representación de hechos conectados entre sí mediante una voz narrativa. Los acontecimientos pueden presentarse siguiendo el orden en que suceden o reorganizarse para producir determinados efectos, pero deben mantener relaciones que permitan al receptor reconstruir la historia.
Planteamiento: presenta la situación inicial, los personajes relevantes y las condiciones necesarias para comprender el conflicto o acontecimiento que pondrá en marcha la historia.
Nudo: desarrolla las acciones, dificultades y decisiones que transforman la situación inicial. Suele concentrar la mayor parte del conflicto y de la progresión narrativa.
Desenlace: muestra las consecuencias de las acciones y cierra, resuelve o redefine el conflicto principal. No todos los relatos ofrecen un cierre completo, pero esta parte establece el punto al que conduce el desarrollo.
Las tres partes básicas no obligan a contar los acontecimientos siempre en orden cronológico. Los tipos de estructuras narrativas incluyen la estructura lineal, que sigue la sucesión temporal; la no lineal, que incorpora saltos hacia el pasado o el futuro; la circular, que conecta el final con el inicio; y el comienzo in medias res, que sitúa al receptor en medio de la acción antes de explicar antecedentes.
Estas formas modifican el orden del relato, no la necesidad de mantener relaciones comprensibles entre los hechos. Elegir una estructura depende del efecto buscado y de la información que conviene revelar en cada momento.
Es la voz que cuenta la historia. Puede participar como personaje o situarse fuera de los acontecimientos, y su grado de conocimiento condiciona la información que recibe el lector.
Son quienes realizan o reciben las acciones. Pueden desempeñar funciones principales o secundarias y evolucionar a medida que avanza el relato.
Es el conjunto de hechos y conflictos que forman la historia. La relación entre acontecimientos da continuidad al relato y permite entender por qué una situación conduce a otra.
Es el lugar o conjunto de lugares donde se desarrollan los acontecimientos. Puede tener una función meramente contextual o influir de forma directa en la acción y en los personajes.
Incluye tanto la época en que transcurren los hechos como el orden y la duración con que se presentan. El relato puede resumir periodos largos, detenerse en una escena o alterar la cronología mediante anticipaciones y retrocesos.
El conocimiento de estructuras y recursos narrativos se utiliza en ámbitos como la escritura, la edición, el guion, la comunicación audiovisual, el periodismo narrativo, la creación de contenidos y determinados proyectos educativos o culturales.
En cada área cambian los formatos y las exigencias, pero comprender cómo se organizan personajes, acciones, tiempo y espacio facilita construir mensajes con una progresión reconocible y revisar problemas de coherencia.
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