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¿Has escuchado sobre la fe pública? Este concepto se utiliza en el Derecho y en ámbitos profesionales para acreditar hechos, actos y documentos. Ahora bien, para entender qué es fe pública, primero hay que diferenciarla de la fe entendida como una creencia personal.
La fe puede referirse a las creencias de una persona o un grupo. En cambio, la fe pública es una potestad reconocida por el Estado para garantizar la seguridad jurídica. Su alcance y las personas que pueden ejercerla dependen de la legislación de cada país.
Hay que tener en cuenta que la fe pública es un concepto amplio y presenta diferentes tipos. En este artículo te explicamos qué es fe pública, para qué sirve, cuáles son sus principales exigencias y qué clases suelen distinguirse.

La fe pública se puede definir como la autoridad que el ordenamiento jurídico atribuye a determinadas personas o instituciones para acreditar hechos, actos o documentos dentro de sus competencias. Estas personas se denominan fedatarios, aunque sus facultades varían según la legislación aplicable.
Por medio de esta potestad, el Estado reconoce efectos jurídicos a lo que el fedatario presencia, autoriza o certifica. Esto no convierte cualquier declaración en una verdad absoluta, sino que otorga al documento una presunción de autenticidad y los efectos previstos por la ley.
Pero ¿por qué se llama fe pública? Se utiliza esta expresión porque los particulares pueden confiar, dentro de los límites legales, en aquello que ha sido autorizado o certificado por una persona facultada. Esta confianza facilita la prueba de los actos jurídicos.
Comprender qué es fe pública exige conocer su utilidad. Sirve para dejar constancia de actos con trascendencia jurídica, expedir certificaciones y proteger documentos y registros.
No todos los profesionales poseen fe pública ni pueden ejercerla fuera de su competencia. La ley determina quién está habilitado y qué actuaciones puede autorizar. Por ello, no deben confundirse las atribuciones de notarios, funcionarios judiciales, registradores o contadores públicos: sus funciones certificadoras no son necesariamente equivalentes.
Al explicar qué es fe pública, destacan dos exigencias relacionadas con la actuación del fedatario y la conservación documental:
Al analizar qué es fe pública, aparecen distintas clasificaciones según el ordenamiento jurídico y el ámbito en el que se ejerce. Entre las clases conocidas se encuentran la fe pública notarial, la judicial y la registral.
Consiste en la autoridad que la ley reconoce al notario para dar fe de los hechos y actos jurídicos que presencia o autoriza dentro de su competencia. Al ejercer esta función, debe cumplir los requisitos y formalidades establecidos por la legislación correspondiente.
La fe pública notarial puede intervenir, según el país y la naturaleza del acto, en documentos relacionados con:
El contador público puede desempeñar funciones de revisión, dictamen o certificación cuando la normativa lo autoriza. Sin embargo, esas atribuciones no deben confundirse con la función notarial, que corresponde al notario dentro del marco legal aplicable.
La fe pública judicial permite dejar constancia auténtica de actuaciones y hechos con trascendencia procesal. Su ejercicio corresponde a los funcionarios que determine cada legislación y se desarrolla en juzgados y tribunales, no mediante la intervención ordinaria de un notario público.
Entre sus manifestaciones se encuentran la elaboración de actas y diligencias, la documentación de actuaciones procesales y la expedición de copias, testimonios o certificaciones. La denominación del funcionario responsable varía entre países; puede tratarse de un secretario judicial o de un cargo equivalente.
Por lo tanto, esta clase de fe pública se relaciona con la autenticidad y la integridad de la documentación judicial, tanto en procedimientos civiles o mercantiles como en asuntos laborales o penales.
La fe pública registral se vincula con los efectos que la ley atribuye a los asientos y certificaciones de los registros públicos. Los registradores y demás funcionarios habilitados custodian la información y certifican su contenido dentro de sus competencias.
En un registro de bienes, por ejemplo, la consulta permite identificar al titular inscrito, conocer la descripción registral y comprobar si constan cargas o gravámenes. Los efectos concretos de la inscripción y el alcance de las certificaciones dependen siempre de la normativa aplicable.
Pero ¿por qué se relaciona con el archivo registral? Porque el registrador da fe del contenido de los asientos y documentos que están bajo su responsabilidad. No puede certificar hechos ajenos al registro ni actuar fuera de las facultades que le concede la ley.
Con este último tipo de fe pública damos por terminado el artículo. Esperamos que ahora tengas una idea más clara de qué es fe pública, para qué sirve y cuáles son los aspectos principales que la conforman.
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