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El derecho penal es una rama del derecho constituida por un conjunto de normas y principios que regulan la potestad punitiva del Estado. Está vinculado al ordenamiento jurídico y protege los bienes jurídicos fundamentales frente a las conductas que la ley considera delictivas.
Dentro de esta rama se estudian las conductas humanas que pueden dar lugar a responsabilidad penal. Para comprender qué es la acción y omisión en derecho penal, es necesario distinguir entre realizar una conducta prohibida y no actuar cuando existe un deber jurídico de hacerlo.
Si te interesa el derecho y quieres saber qué es la acción y omisión en derecho penal, sigue leyendo. A continuación, explicamos sus diferencias, sus principales modalidades y algunos ejemplos.

En derecho penal, la acción es una conducta humana exterior, voluntaria y controlable que puede encajar en un tipo penal. No toda acción constituye un delito: para generar responsabilidad penal debe estar prevista y penada por la ley y reunir los demás elementos exigidos en cada caso.
La voluntariedad de la conducta no debe confundirse con la intención de cometer el delito. Una persona puede realizar voluntariamente una acción y causar un resultado por imprudencia. Por eso, al estudiar qué es la acción y omisión en derecho penal, hay que diferenciar la existencia de una conducta controlable del dolo o la imprudencia con los que se ejecuta.
En términos sencillos, la acción supone un comportamiento activo. Pueden ser ejemplos de delitos cometidos mediante una acción el homicidio, el robo con violencia o intimidación, la estafa o las lesiones, siempre que concurran los requisitos del tipo penal correspondiente.
Según el elemento subjetivo, las conductas activas pueden dar lugar a delitos dolosos o imprudentes:
No existe una acción penalmente relevante cuando falta un mínimo de voluntad o control sobre el movimiento. Es lo que puede ocurrir, según las circunstancias, en los movimientos reflejos, determinados estados de inconsciencia o los supuestos de fuerza irresistible. Esta exclusión debe valorarse de manera individual y no equivale automáticamente a la ausencia de cualquier responsabilidad.
Algunos ejemplos de delitos de acción dolosa son:
Entre los delitos que pueden cometerse por imprudencia, cuando el Código Penal lo prevé expresamente, se encuentran:
Un accidente, un daño involuntario, un incumplimiento laboral o una infracción de tráfico no constituyen por sí solos un delito. Es necesario comprobar si la conducta está tipificada penalmente y si concurren el grado de imprudencia y los demás requisitos exigidos.
Esta precisión es necesaria para explicar qué es la acción y omisión en derecho penal sin equiparar cualquier daño o incumplimiento con una infracción penal.
La omisión en derecho penal consiste en no realizar una conducta jurídicamente exigida cuando la persona podía actuar. Por tanto, no equivale simplemente a permanecer pasivo: solo es penalmente relevante cuando existe un deber concreto de intervención y la ley atribuye consecuencias a su incumplimiento.
Para entender qué es la acción y omisión en derecho penal, conviene recordar que el Código Penal contempla tanto conductas activas como omisivas. La omisión puede ser propia o impropia, también denominada comisión por omisión.
Algunos ejemplos de omisión propia son:
Como ejemplos de comisión por omisión pueden citarse, siempre que exista una posición de garante y se cumplan las condiciones del artículo 11:
Estos ejemplos no producen responsabilidad penal de forma automática. Deben analizarse el deber jurídico, la capacidad real de actuar, el resultado, la imputación y el dolo o la imprudencia exigidos por el delito correspondiente.
Al analizar qué es la acción y omisión en derecho penal, es importante diferenciar los requisitos de la omisión propia de los que corresponden a la comisión por omisión.
En los delitos de omisión propia suelen ser necesarios:
En la comisión por omisión, además, debe comprobarse:
Los delitos de omisión se clasifican en dos grandes grupos:
Son aquellos en los que la ley castiga directamente el incumplimiento de un deber de actuar, sin necesidad de equiparar la omisión a una conducta activa que cause un resultado. Un ejemplo es la omisión del deber de socorro regulada en el artículo 195 del Código Penal. El artículo 196 contempla un supuesto específico relacionado con la denegación de asistencia sanitaria o el abandono de los servicios sanitarios por parte del profesional obligado.
Son delitos de resultado que pueden atribuirse a quien no los evita cuando tenía un deber jurídico especial de impedirlos. El artículo 11 del Código Penal establece las condiciones generales para equiparar la omisión a la acción.
Por ejemplo, una muerte puede imputarse como homicidio cometido por omisión si la persona que no actuó ocupaba una posición de garante, podía evitar el resultado y su omisión equivale jurídicamente a causarlo. El homicidio se tipifica en el artículo 138, mientras que el artículo 11 determina cuándo un resultado puede considerarse cometido por omisión.
La comisión por omisión puede ser dolosa o imprudente, pero la modalidad imprudente solo se sanciona cuando el delito correspondiente admite expresamente esa forma de comisión. Haber creado previamente un riesgo puede fundamentar la posición de garante, pero no implica por sí solo una pena superior a la prevista para la conducta activa.
Esta clasificación completa la explicación sobre qué es la acción y omisión en derecho penal y muestra por qué no toda pasividad puede equipararse a la causación activa de un resultado.
La principal diferencia consiste en la forma de la conducta. La acción supone realizar un comportamiento activo prohibido por la ley; la omisión consiste en no ejecutar una conducta jurídicamente exigida cuando existe capacidad para actuar.
Así, un delito cometido por acción puede consistir en causar la muerte de una persona mediante un disparo. En cambio, puede existir homicidio por omisión cuando quien tenía un deber jurídico especial de protección no evita una muerte que podía impedir y se cumplen los requisitos de la comisión por omisión.
En ambos casos, la responsabilidad penal requiere que la conducta esté prevista por la ley y que concurran los elementos objetivos y subjetivos del delito. Esta distinción resume qué es la acción y omisión en derecho penal y evita considerar delictiva cualquier conducta activa o cualquier falta de intervención.
Otros conceptos importantes para comprender qué es la acción y omisión en derecho penal son:
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