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El logro de los objetivos, sea cual sea el proyecto, suele depender de la elección y aplicación de acciones coherentes. Por eso, comprender qué es estrategia según autores ayuda a reconocer cómo se definen las metas, se asignan los recursos y se orientan las decisiones. En el ámbito empresarial, una estrategia conecta la situación actual con un resultado esperado y sirve de guía para actuar. A continuación, se revisan varias definiciones, sus principales tipos, los objetivos SMART y algunas herramientas útiles para diseñar, ejecutar y evaluar una estrategia.

Para formular una definición de estrategia, conviene comparar las aportaciones de varios especialistas, ya que cada uno destaca un aspecto diferente de la planificación y la toma de decisiones:
Carneiro Caneda (2010): entiende la estrategia como la orientación de la actuación futura mediante el establecimiento de un fin y de un plazo considerado aceptable, hacia el cual se dirige el rumbo empresarial.
Alfred Chandler, en Strategy and Structure, obra publicada originalmente en 1962 y reeditada en 2003: define la estrategia a partir de la determinación de las metas y los objetivos básicos a largo plazo, la adopción de cursos de acción y la asignación de los recursos necesarios para alcanzarlos.
Chiavenato y Sapiro (2011): plantean que las estrategias suponen elecciones administrativas entre distintas opciones y constituyen medios para alcanzar los objetivos y consolidar los resultados propuestos.
Al comparar estas aportaciones, el concepto de estrategia aparece como una guía para decidir qué se quiere conseguir, qué acciones deben llevarse a cabo y qué recursos se utilizarán. Aunque la estrategia según autores presenta matices distintos, todas las propuestas parten de una orientación hacia el futuro y vinculan las decisiones con los resultados esperados.
Este concepto de estrategia según autores permite distinguir la planificación de una táctica aislada, porque relaciona metas, plazos, acciones y medios dentro de una misma dirección. En consecuencia, la definición de estrategia según autores puede resumirse como el proceso de elegir un rumbo y organizar los recursos necesarios para alcanzar uno o varios resultados.
Para explicar qué es estrategia según Michael Porter, conviene partir de una idea central: una empresa necesita ocupar una posición propia y valiosa mediante actividades diferentes de las de sus competidores. Esto implica elegir qué hará, cómo lo hará y, también, a qué opciones renunciará para mantener una dirección coherente.
Por la influencia de sus trabajos en la dirección empresarial, Porter es presentado con frecuencia como el padre de la estrategia competitiva moderna. Más allá de esta denominación, su aportación permite analizar cómo una organización puede diferenciarse y sostener una ventaja frente a otras empresas.
Entre las estrategias de Michael Porter más conocidas se encuentran las siguientes:
Una estrategia puede aplicarse a ámbitos muy distintos, desde la dirección general de una empresa hasta la inversión, el marketing o la expansión internacional. Para entender qué es una estrategia en el ámbito económico, es útil observar cómo cambian sus objetivos y su alcance. Las principales estrategias son las siguientes:
Estrategia empresarial: se refiere a los planes o la metodología que sigue una empresa para conseguir sus objetivos. Es el plan de acción orientado a cumplir la misión, la visión y los valores de manera corporativa. Se considera la estrategia organizacional principal y más amplia de la empresa.
Estrategia de negocio: se enfoca en objetivos relacionados con el aumento de los ingresos, el posicionamiento de la empresa y otros resultados que representen un beneficio económico.
Estrategia de inversión: establece los criterios que las personas inversoras utilizarán para distribuir el capital, valorar el riesgo y decidir los porcentajes destinados a cada alternativa.
Estrategia de marketing: determina cómo se presenta una empresa, un producto o un servicio ante el mercado. Para comprender qué es una estrategia de promoción, hay que considerar el público al que se dirige la oferta, el mensaje que se desea transmitir y los canales más adecuados. Una estrategia de promoción organiza acciones de publicidad y comunicación para despertar interés, favorecer las ventas y fortalecer la relación con los clientes.
Estrategia internacional: orienta la entrada y el posicionamiento de una empresa en mercados extranjeros mediante exportaciones, acuerdos comerciales u otras formas de expansión.
Estrategia global: entender qué es la estrategia global permite valorar cómo una empresa coordina su producción, comunicación y venta en distintos países bajo una visión común. Una estrategia global combina procesos compartidos con las adaptaciones que exige cada mercado. Cuando la organización planifica una entrada coordinada en nuevos países, desarrolla una estrategia de expansión global que debe contemplar aspectos culturales, logísticos y normativos. Esta planificación también facilita la coordinación de equipos, recursos y operaciones globales.
Para saber cómo elaborar una estrategia, primero hay que definir con claridad el resultado que se desea alcanzar. Una opción útil consiste en formular objetivos SMART, acrónimo en inglés de Specific, Measurable, Achievable, Relevant y Time-bound. Este método ayuda a transformar una intención general en un objetivo concreto que pueda seguirse y evaluarse.
Cada una de estas letras significa:
Específica (S): debe expresar con claridad lo que se quiere lograr.
Medible (M): debe incluir criterios que permitan comprobar si se alcanzó.
Alcanzable (A): debe considerar los medios y recursos disponibles para lograrlo.
Relevante (R): debe estar alineada con la visión y las prioridades de la empresa.
Delimitada en el tiempo (T): debe fijar un plazo concreto para alcanzar el resultado.
Además de fijar objetivos, conviene analizar la situación de partida y comparar distintas alternativas antes de decidir. Las siguientes herramientas ayudan a reunir información, reconocer riesgos y ordenar los elementos que deben considerarse durante la planificación:
Estas herramientas no sustituyen la toma de decisiones, pero ofrecen una base más sólida para comparar opciones, asignar recursos y elegir las acciones que mejor se ajusten a los objetivos establecidos.
Comprender qué es un enfoque estratégico permite relacionar las decisiones inmediatas con los objetivos de largo plazo. El enfoque estratégico aporta una visión general de la organización, ayuda a anticipar cambios y facilita que las distintas áreas trabajen con prioridades compartidas, en lugar de responder de forma aislada a cada problema.
Una vez definida esa orientación, es necesario organizar su aplicación. Saber qué es un proceso estratégico ayuda a reconocer las etapas que conducen desde el análisis inicial hasta la evaluación de los resultados. De forma general, el proceso estratégico comprende el estudio de la situación actual, la formulación de objetivos y acciones, la implementación de la estrategia y el seguimiento de su funcionamiento.
La estrategia empresarial busca alcanzar el propósito de la organización mediante un plan que se desglosa en objetivos generales y específicos para cada área funcional. Además de establecer esos objetivos, es necesario determinar los plazos, los indicadores de seguimiento, las metas, los recursos y las personas responsables de cada acción.
Su aplicación depende de las necesidades de cada organización. Puede orientar el aprendizaje, la inversión, el marketing, los procesos internos o la adaptación a nuevas condiciones. En este último caso, comprender qué es estrategia de cambio permite planificar una transformación, comunicar sus motivos y facilitar que las personas implicadas adopten las nuevas formas de trabajo.
Otros tipos existentes de estrategia son:
Las unidades estratégicas de negocio son divisiones de una empresa que cuentan con una misión, unos objetivos y una dirección propios. Su creación permite separar actividades que atienden productos, clientes o mercados distintos, sin perder la coordinación con la estrategia general de la organización.
Cada unidad estratégica de negocio funciona con cierto grado de autonomía y asume responsabilidades sobre su crecimiento, sus resultados y su mercado objetivo. Para identificarla, suele comprobarse si posee una oferta diferenciada, un equipo de gestión propio y capacidad para tomar decisiones sobre los recursos que administra.
Sus características más habituales son:
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