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Si te apasionan los libros, seguramente has entrado en historias capaces de hacerte sonreír, llorar o imaginar otras formas de vida. Los tipos de mundos en la literatura se distinguen por los espacios, los personajes, las acciones y las reglas que organizan cada realidad ficticia. Estos universos no tienen que ser completamente ajenos a la realidad ni incorporar elementos sobrenaturales. Cada autor los construye desde una mirada particular y procura que resulten coherentes dentro del relato. ¿Te adentras en los mundos que crea la literatura?

Para comprender qué son los mundos literarios, conviene distinguir entre la realidad extraliteraria y la realidad ficticia. La primera alude al mundo que conocemos, mientras que la segunda toma elementos de él para construir escenarios nuevos. Estos no tienen que ser posibles en la vida real, pero sí deben mantener una coherencia interna que permita al lector aceptar sus reglas. Cada autor crea una atmósfera y una realidad propias a partir de espacios, personajes, conflictos y convenciones reconocibles.
De ahí parte la fuerza de un relato, un cuento o una novela: de su capacidad para hacer creíble aquello que se cuenta y representa con palabras. Los mundos literarios pueden vincularse con modalidades narrativas realistas, fantásticas, utópicas, míticas o legendarias, entre otras. Estas narraciones incluyen normas, valores, relaciones y patrones propios que orientan la construcción de los hechos, los personajes y los lugares.
De este modo, no solo es posible situar una obra dentro de una tradición —por ejemplo, El señor de los anillos en la literatura fantástica—, sino también anticipar cómo funciona su universo. Las narraciones distópicas, como Un mundo feliz, de Aldous Huxley, o Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, siguen igualmente una lógica específica. Quien escribe planifica esas convenciones y las utiliza para explorar sus propuestas temáticas y estéticas.
Antes de recorrer los tipos de mundos en la literatura, es útil recordar por qué leer y conocer nuevas obras resulta enriquecedor. Como afirma don Quijote en la novela de Miguel de Cervantes: «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho».
Desde la escuela se insiste en la importancia de la lectura, pero sus beneficios van más allá del aprendizaje académico. Las obras literarias permiten descubrir otras perspectivas, ampliar el vocabulario y comprender mejor la forma en que una sociedad representa sus conflictos, valores y aspiraciones. Entre sus principales aportaciones se encuentran las siguientes:
Leer puede ser una experiencia placentera y, al mismo tiempo, una forma de conocer otras maneras de interpretar la realidad. Ahora sí, ha llegado el momento de explorar los tipos de mundos en la literatura.
Los distintos tipos de mundos literarios se diferencian por los espacios, las acciones, los personajes, las reglas de la realidad representada y el efecto que persiguen en el lector. La clasificación puede variar según el enfoque teórico, por lo que las categorías siguientes no deben entenderse como una lista cerrada.
Estos ejemplos de mundos literarios permiten reconocer sus características principales y comprender que una misma obra puede combinar rasgos de varias categorías.
Como su nombre indica, muestra una realidad cercana a la experiencia habitual del lector. Presenta lugares, personas, relaciones y acciones reconocibles, aunque los hechos narrados sean ficticios. Puede ambientarse en espacios rurales, urbanos o marítimos y suele prestar atención a las costumbres y a la vida diaria.
Entre los tipos de mundos en la literatura, el cotidiano permite observar con especial claridad los ambientes y las costumbres de una comunidad. En la literatura chilena, la observación de la realidad adquirió importancia desde la segunda mitad del siglo XIX y se desarrolló después en el realismo social y el criollismo. Autores como Baldomero Lillo, Mariano Latorre y Luis Durand retrataron, desde perspectivas distintas, el mundo minero, rural, campesino o marítimo.
Este tipo de mundo propone una forma diferente de ver y representar la realidad. Puede abordar los conflictos existenciales del protagonista, la soledad, la angustia o la incomunicación, pero su rasgo decisivo es el funcionamiento semejante al de los sueños.
El mundo onírico se aleja del orden lógico de la vigilia para crear un universo confuso, inestable o cambiante. En él predominan la interioridad, las asociaciones inesperadas, los símbolos, los instintos y las intuiciones. El tiempo y el espacio pueden transformarse sin seguir una relación causal clara, lo que genera misterio y favorece distintas interpretaciones.
Los mitos son relatos tradicionales que explican el origen del mundo, de una comunidad, de determinados fenómenos o de ciertas prácticas culturales. Sus acontecimientos se sitúan con frecuencia en un tiempo primordial y cuentan con la intervención de dioses, héroes o seres sobrenaturales.
Entre los tipos de mundos en la literatura, el mítico suele relacionarse con lo religioso y lo sagrado, porque transmite creencias compartidas por una sociedad. Los mitos griegos y romanos son ejemplos conocidos, aunque todas las culturas poseen narraciones míticas propias. En este mundo, lo sobrenatural no aparece como una anomalía, sino como parte de la explicación simbólica del universo.
Guarda una relación estrecha con el mundo cotidiano porque intenta representar de manera verosímil los acontecimientos. Sin embargo, el realismo no depende solo del espacio descrito: también atiende a los conflictos sociales, las motivaciones de los personajes y las condiciones históricas en las que se desarrolla la historia.
Entre los tipos de mundos en la literatura, el realista busca que los hechos parezcan posibles y coherentes con la experiencia humana. Una descripción precisa puede reforzar esa credibilidad, pero el narrador no tiene que ser necesariamente objetivo ni expresarse siempre en tercera persona. Su función depende de la perspectiva elegida para contar la historia.
El mundo fantástico introduce un hecho extraordinario o aparentemente sobrenatural en una realidad que, hasta ese momento, resulta reconocible. Ese acontecimiento altera las reglas conocidas y provoca incertidumbre: ni los personajes ni el lector pueden determinar con seguridad si existe una explicación racional.
Dentro de los tipos de mundos en la literatura, lo fantástico no elimina toda relación con la realidad; precisamente se apoya en ella para producir extrañeza. Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Franz Kafka son autores vinculados, desde enfoques diferentes, con este ámbito narrativo. Sus obras muestran cómo lo inexplicable puede irrumpir en la vida cotidiana y cuestionar nuestra percepción de lo posible.
El mundo utópico presenta una sociedad imaginaria organizada de acuerdo con un ideal político, social o moral. No se refiere simplemente a un lugar inexistente, sino a un modelo que permite reflexionar sobre la sociedad real, sus carencias y sus posibilidades de transformación.
Entre los tipos de mundos en la literatura también se encuentra su reverso crítico: la distopía. Las novelas distópicas describen sociedades opresivas o indeseables para advertir sobre determinados problemas. 1984 y Rebelión en la granja, de George Orwell, son dos ejemplos conocidos.
En el mundo maravilloso aparecen seres, objetos y acontecimientos sobrenaturales, pero los personajes los aceptan con naturalidad. A diferencia de lo fantástico, no se mantiene una duda constante sobre su existencia: la magia forma parte de las reglas normales de ese universo.
Esta diferencia ayuda a distinguir dos de los tipos de mundos en la literatura que más suelen confundirse. Las mil y una noches ofrece numerosos relatos en los que intervienen genios, encantamientos y sucesos extraordinarios. En ellos, lo real y lo maravilloso conviven sin que la presencia de lo sobrenatural rompa la coherencia del relato.
El mundo legendario se construye a partir de relatos tradicionales vinculados con una comunidad, una época o un lugar. Puede apoyarse en personajes y hechos históricos, pero los transforma mediante la imaginación colectiva, la transmisión oral y la incorporación de elementos extraordinarios.
En estos relatos, una figura puede emprender diversas aventuras y adquirir cualidades heroicas hasta convertirse en parte de la memoria de un pueblo. Frente a otros tipos de mundos en la literatura, la leyenda conserva normalmente algún vínculo con un espacio, un acontecimiento o un personaje que la comunidad considera significativo.
Estos son algunos de los principales tipos de mundos en la literatura. Cada uno propone una manera distinta de organizar la realidad ficticia, y muchas obras combinan sus rasgos. Reconocerlos facilita la lectura y permite comprender mejor cómo se construyen los personajes, los espacios y los conflictos. ¿Con cuál de estos mundos te gustaría comenzar tu próxima lectura?

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