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Los juguetes educativos y el material didáctico se han convertido en un recurso habitual dentro y fuera del aula, especialmente en preescolar y primaria, porque ayudan a los niños a aprender mientras se divierten. Estos recursos permiten reforzar contenidos escolares desde casa, aprovechar materiales cotidianos y convertir el tiempo libre en aprendizaje para toda la familia.
En este contexto, aprender cómo hacer un juego didáctico casero es más sencillo de lo que parece: basta con seguir unos pasos claros, aprovechar material reciclado y adaptar cada propuesta a la edad del niño. A continuación se explican esos pasos, ejemplos prácticos por edades y una selección de juegos didácticos sobre el medio ambiente que suman una dimensión ecológica al aprendizaje.

Los juguetes didácticos o educativos ayudan a los niños a desarrollar su capacidad mental y motora, ya que la idea es que utilicen sus cinco sentidos. Los juguetes educativos pueden ser caseros y fabricados con desechos que sirvan de material reciclable, pero lo más importante es que deben ser divertidos y servir para aprender.
El término DIY proviene del inglés para abreviar el término "Do It Yourself" que traducido al español es "Hazlo tú mismo". Por lo tanto, al hablar sobre el concepto de Juegos Didácticos DIY se hace referencia a juegos creados por uno mismo siguiendo ideas que están en la web.
El Internet ha generado increíble cambios en la sociedad, especialmente en la educación, pues, brinda al usuario la posibilidad de romper la barrera de la distancia y tiempo, y le permite acceder en el instante a información publicada en cualquier parte del mundo. Es por ello que hoy día muchos encuentran ideas maravillosas de cómo hacer un juego didáctico DIY que desarrollen las potencialidades de nuestros niños.
Cuando preguntas ¿cómo hacer un juego didáctico? Debes tener en cuenta los siguientes pasos:
Si quieres aprender cómo hacer un juego didáctico tú mismo en casa, te lo explicaremos, es muy sencillo. No necesitas gastar mucho dinero en el material, únicamente deberás comprar las pinturas y pueden servir las más económicas que encuentres en la tienda.
Tampoco necesitas ser un experto en manualidades pero pídele ayuda a tu hijo para realizarlo, así estimularás en él su creatividad y sus ganas de ayudar y colaborar contigo. A continuación te explicamos cómo realizar los juegos caseros más populares y divertidos:
Si tu hijo tiene más de ocho años, necesitarás crear juegos didácticos que le ayuden a reforzar lo que ha aprendido en la escuela, como por ejemplo las tablas de multiplicar, las cuales siempre resultan un reto para los pequeños.
Los juegos matemáticos también pueden ser divertidos y muy fáciles de realizar, así que no te asustes pensando cómo hacer un juego didáctico en esta área. Haz las tablas sin las respuestas en cartones viejos, pinta cada tabla con un color diferente para que el niño asocie los colores con los números. Las respuestas a cada multiplicación las pintarás en una tapa de botella de plástico y las colocarás en una bolsa.
Tal y como si de un juego de lotería del bingo se tratara, el niño sacará una tapa de la bolsa e intentará ubicar el resultado con la tabla a la que pertenece. Te aseguramos varias horas de diversión y aprendizaje con este juego, especialmente si juegas con él.
Ahora que sabes cómo hacer un juego didáctico, es importante que sepas qué juegos se adaptan a la edad de tu hijo, por ejemplo los juguetes diseñados para niños de 0 a 3 años tienen como finalidad el desarrollo sensorial, la psicomotricidad, el desarrollo del pensamiento lógico, la coordinación visomanual (uso de las manos y la vista), el desarrollo del lenguaje y la creatividad, desarrollo del razonamiento lógico y el desarrollo de la percepción espacial.
Los juguetes educativos para niños de 3 a 6 años son diseñados para que los niños desarrollen la psicomotricidad gruesa y fina, aprendan a resolver problemas, se desarrollen socialmente, aprendan nociones básicas matemáticas e inicien el proceso de aprendizaje de la lectura.
Con los juguetes educativos, los niños entre 6 y 9 años pueden consolidad las habilidades adquiridas en las etapas anteriores, podrán desarrollar un pensamiento lógico mucho más complejo y comienzan a desarrollar su razonamiento científico.
Este apartado en esencia es para hacer consciente al docente sobre la importancia de aprender a utilizar los juegos didácticos como estrategia de enseñanza y aprendizaje en el aula de clases indistintamente del nivel educativo. Por consiguiente, es importante no sólo aprender cómo hacer un juego didáctico, sino usar juegos educativos caseros que tenga espacios de reflexión, simbología y que concluyan con una visión abstracta y lógica de lo aprendido en el proceso.
En consecuencia, a través del juego el docente potencia distintos aspectos cognoscitivos del alumno (la creatividad, el pensamiento lógico-matemático, el pensamiento crítico, el lenguaje, entre otros) hacen más ameno el acto educativo y por lo tanto ayudan a consolidar la atención voluntaria en el estudiante.
Finalmente, un juego didáctico busca el desarrollo del estudiante en las distintas áreas: físico y biológica, social y emocional, cognitivo-verbal, pensamiento lógico, por último, la dimensión académica. Por esa razón, se deben tener claridad de las características del juego a utilizar para elegir el más adecuado acorde a la edad, y grupo de estudiantes.
Algunos ejemplos de juegos educativos muy eficaces son los siguientes:
Reuniendo una serie de tapones de botellas puedes formar el abecedario. Una vez coloques todos los tapones sobre una mesa, le puedes pedir al menor que busque una determinada letra, incluso distinguiendo entre mayúsculas y minúsculas, para así formar palabras o frases.
Este es un buen método infantil para, posteriormente, iniciarse en la lectura.
Con varias chapas de botella sobre una mesa, puestas del revés, el niño debe ir detectando cuál puede ser pareja de otra por ser idéntica.
Evidentemente, una vez puesta una chapa del revés, se vuelve a dar la vuelta para que no quede al descubierto, de modo que así se pueda trabajar la memorización. Es el típico juego de las parejas que seguro que conoces.
El puzzle es un juego que hace trabajar especialmente la memoria visual. No obstante, para aportar originalidad y crear puzzles nuevos, un recurso eficaz es recortar un dibujo de cualquier caja que lo tenga plasmado, y pegarlo en una lámina. ¿Cómo hacer juegos educativos para niños? Este es bastante fácil, ¿no crees?
Repasar los colores y las formas geométricas es posible mediante el dibujo de formas y contornos sobre un trozo grande de cartón.
Por otro lado, los colores pueden también asociarse a objetos comunes y tener que agruparlos. Ves, qué bien se lo pasan así...
Esta actividad te permite crear a tus propios personajes, en función del cuento que desees narrar. Dibujando la silueta de cada personaje en un cartón o cartulina y cortándola posteriormente.
A partir de aquí, crear una historia con personajes dará lugar a la fascinación.
Además de los juegos anteriores, este tipo de recursos también sirve para acercar a los niños al cuidado del medio ambiente. Se trata de juegos educativos sobre el medio ambiente que, además de entretener, ayudan a trabajar conceptos como el reciclaje o la educación ambiental desde edades tempranas.
Este juego requiere un poco de habilidad manual. Se debe elaborar un cubo en cartulina y dibujar por cada lado los siguientes elementos: agua, aire, tierra, fuego, animales y plantas; y en un tablero realizar un recorrido con cuadros de colores. La actividad consiste en que los pequeños deberán lanzar el dado y decir algo correcto e incorrecto que se debe hacer con eso.
Ejemplo: el dado cae en los animales:
Este juego se comienza con hojas de cartulina en las cuales se debe realizar un dibujo para colorear, ya sea de animales, plantas o frutas, dejando que los niños coloreen a su gusto. Deben realizarse aproximadamente 10 fichas grandes del tamaño de una hoja carta. La idea consiste en que uno de los niños tome una ficha, visualice el dibujo y con características de la imagen permita que los demás jugadores adivinen qué es.
Ejemplo: un dibujo de una patilla. El locutor dirá algo como: es una fruta, verde por fuera y roja por dentro, tiene semillas, es dulce, etc. Los espectadores irán respondiendo a medida que se dan más características, y así se van rotando de modo que todos pasen a ser los locutores.
Otras ideas sencillas para seguir practicando en esta línea son convertir la recogida de residuos en una pequeña competición entre hermanos, dar una segunda vida a envases y cajas para crear juguetes con material reciclado, o aprovechar papel y cartulinas usadas para dibujar y escribir en lugar de comprar material nuevo.
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